La historia oficial tiene grietas. Las tablillas sumerias tienen respuestas.
Hace más de 6,000 años, en la antigua Mesopotamia — la cuna de la civilización — los sumerios escribieron en tablillas de arcilla algo que la historia moderna prefiere ignorar.
Describieron seres que descendieron del cielo: los Anunnaki (𒀭𒉣𒈾𒆠), que en lengua sumeria significa "aquellos que del cielo a la Tierra vinieron".
Según estos textos — miles de años más antiguos que la Biblia — los Anunnaki no eran metáforas. Eran ingenieros genéticos que vinieron de un planeta llamado Nibiru, modificaron el ADN de los homínidos terrestres y crearon al Adamu: el primer ser humano.
No como esclavos del destino. Como esclavos de las minas de oro.
El 12vo planeta con una órbita de 3,600 años. Cada vez que se acerca, la historia de la Tierra cambia para siempre.
Los Anunnaki mezclaron su ADN con el Homo erectus para crear al ser humano: una especie diseñada para servir.
Los Igigi — los "dioses menores" — se rebelaron contra el trabajo forzado. Esa revuelta cambió el destino de la humanidad.
No fue un castigo divino. Fue una decisión calculada de Enlil para destruir a la humanidad. Enki salvó a Noé — llamado Ziusudra.
18 entidades del abismo cósmico. Cada carta es una puerta que no debiste abrir.

















Templos olvidados, dioses desterrados y tecnología que no debería existir
Los Anunnaki regresan — esta vez como cartas
Después de miles de años en silencio, los dioses antiguos despiertan en un nuevo campo de batalla: Macchiatto Arena.
Un juego de cartas coleccionables que fusiona lo físico con lo digital. Cada carta es una puerta. Cada partida, una leyenda. Cada jugador, un dios en potencia.
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